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Traducciones [17]

El carpintero Pañchakaṅga

Discursos conectados 36.19

2. Capítulo de la soledad

El carpintero Pañchakaṅga

El carpintero Pañchakaṅga fue al venerable Udāyī, le saludó y se sentó a su lado. Entonces le dijo:

“Venerable Udāyī, ¿de cuántas sensaciones ha hablado el Buda?”

“Carpintero, el Buda ha hablado de tres tipos de sensaciones:

placenteras, dolorosas y neutras.”

Al decir esto, el carpintero Pañchakaṅga le dijo al venerable Udāyī:

“No, venerable Udāyī, el Buda no ha hablado de tres tipos de sensaciones

sino de dos:

placenteras y dolorosas.

El Buda ha dicho que las sensaciones neutras se clasifican como un placer pacífico y sutil.”

Por segunda vez, el venerable Udāyī le dijo al carpintero Pañchakaṅga:

“No, carpintero, el Buda no ha hablado de dos tipos de sensaciones

sino de tres:

placenteras, dolorosas y neutras.”

Por segunda vez, el carpintero Pañchakaṅga le dijo al venerable Udāyī:

“No, venerable Udāyī, el Buda no ha hablado de tres tipos de sensaciones

sino de dos:

placenteras y dolorosas.

El Buda ha dicho que las sensaciones neutras se clasifican como un placer pacífico y sutil.”

Por tercera vez …

Ni el venerable Udāyī lograba convencer a Pañchakaṅga ni Pañchakaṅga lograba convencer al venerable Udāyī.

El venerable Ānanda oyó el debate entre ellos

y fue a ver al Buda, se sentó a su lado,

y se lo relató todo.

“Ānanda, la interpretación del carpintero Pañchakaṅga que el mendicante Udāyī no aceptaba es correcta,

y la interpretación del mendicante Udāyī que Pañchakaṅga no aceptaba también es correcta.

En una explicación he dicho que hay dos sensaciones;

en otra, que hay tres;

en otra, que hay cinco;

en otra, que hay seis;

en otra, que hay dieciocho;

en otra, que hay treinta y seis;

y en otra, que hay ciento ocho.

Al explicar la enseñanza de todas estas formas, es de esperar que aquellos que discrepan, difieren y se refutan mutuamente sobre lo que está bien dicho se peleen, discutan y entren en polémicas, disparándose comentarios mordaces el uno al otro.

Y es de esperar que aquellos que coinciden, concurren y se ponen de acuerdo entre ellos sobre lo que está bien dicho estén bien avenidos, contentos y no entren en polémicas, mezclándose bien como el agua y la leche, y mirándose el uno al otro con ojos amistosos.

Ānanda, hay cinco clases de objetos deseables.

¿Cuáles?

Imágenes captadas con el ojo que son agradables, gratificantes, hermosas, atrayentes, asociadas al deseo sensorial, embriagadoras; sonidos captados con el oído, olores captados con la nariz, sabores captados con la lengua y

sensaciones táctiles captadas con el cuerpo que son agradables, gratificantes, hermosas, atrayentes, asociadas al deseo sensorial, embriagadoras.

Estas son las cinco clases de objetos deseables.

El placer y la felicidad que se derivan de las cinco clases de objetos deseables

se consideran placer sensorial.

Yo no avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse.

¿Por qué?

Porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es este placer superior y más sofisticado?

Un mendicante, apartado del deseo de placeres sensoriales, apartado de los estados torpes, entra y reside en el primer jhāna, que es el placer y la alegría que nacen de apartarse, con pensamiento y reflexión.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al disiparse los pensamientos y reflexiones, el mendicante entra y reside en el segundo jhāna, que es el placer y la alegría que nacen de la unificación sin pensamiento ni reflexión.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al disiparse la alegría, el mendicante entra y reside en el tercer jhāna, donde permanece ecuánime, presente y plenamente consciente, experimentando un placer encarnado. Las personas nobles lo describen como un lugar placentero, de presencia y ecuanimidad.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Tras haber desaparecido ya la felicidad y la tristeza, al dejar atrás el placer y el dolor, el mendicante entra y reside en el cuarto jhāna, que no es ni placentero ni doloroso, sino ecuanimidad y presencia en estado puro.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al trascender por completo el concepto de materia, al desaparecer el concepto de estímulo, y al no prestar atención a conceptos de variedad, pensando ‘el espacio es infinito’, el mendicante entra y reside en la dimensión del espacio infinito.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al trascender por completo la dimensión del espacio infinito, pensando ‘la consciencia es infinita’, el mendicante entra y reside en la dimensión de la consciencia infinita.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al trascender por completo la dimensión de la consciencia infinita, pensando ‘no hay nada’, el mendicante entra y reside en la dimensión de la nada.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al trascender por completo la dimensión de la nada, el mendicante entra y reside en la dimensión ni con conceptos ni sin conceptos.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Pero tampoco avalo a quienes digan que

esta es la máxima forma de placer y felicidad que puede experimentarse,

porque existe un placer superior a este y más sofisticado.

¿Y cuál es?

Al trascender por completo la dimensión ni con conceptos ni sin conceptos, el mendicante entra y reside en el cese de los conceptos y las sensaciones.

Este es un placer superior al otro y más sofisticado.

Puede ser que los ascetas itinerantes de otras escuelas digan:

‘El asceta Gotama afirma que el cese de los conceptos y las sensaciones se clasifica como placer.

¿Cómo es posible esto?’

Ānanda, si dicen esto, hay que contestarles

que el Buda no sólo clasifica como placer las sensaciones placenteras,

sino cualquier placer que se encuentre en donde sea y como sea.”

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