Discursos conectados 36.8
1. Capítulo con versos
Enfermedad (2)
Una vez, el Buda estaba en el pabellón cubierto en el gran bosque de Vesāli.
Al atardecer, salió de su reclusión, fue hacia la enfermería y se sentó en su asiento designado.
Una vez sentado, se dirigió a los mendicantes:
“Mendicantes, tenéis que esperar vuestra hora con presencia y plena consciencia;
esta es mi instrucción para vosotros.
¿Y cómo es estar presente?
En relación al cuerpo, uno vive contemplando el cuerpo, con fervor, plenamente consciente y presente, dejando atrás el anhelo y el disgusto por el mundo.
En relación a las sensaciones, uno vive contemplando las sensaciones …
En relación a la mente, uno vive contemplando la mente …
En relación a los procesos, uno vive contemplando los procesos, con fervor, plenamente consciente y presente, dejando atrás el anhelo y el disgusto por el mundo.
Así es como estar presente.
¿Y cómo es ser plenamente consciente?
Uno actúa conscientemente cuando va y cuando vuelve, cuando mira hacia adelante y hacia atrás, cuando extiende y flexiona, cuando lleva el hábito y el cuenco, cuando come y cuando bebe, cuando defeca y cuando orina, cuando camina, está de pie o se sienta, cuando está dormido y despierto, cuando habla y cuando está en silencio.
Así es como ser plenamente consciente.
Mendicantes, tenéis que esperar vuestra hora con presencia y plena consciencia;
esta es mi instrucción para vosotros.
Cuando alguien vive presente y plenamente consciente de esta forma —con cuidado, entusiasmo y dedicación—, si aparece una sensación placentera,
reconoce:
‘Me ha aparecido una sensación placentera.
Esta sensación es dependiente, no independente.
¿De qué depende?
Pues de este mismo contacto,
que es temporal, condicionado y aparece de manera dependiente.
Y si esta sensación placentera depende de este contacto temporal, condicionado, que aparece de manera dependiente, ¿cómo va a ser permanente?’
Vive contemplando la impermanencia, la disolución, la desaparición, el cese y el soltar en el contacto y en las sensaciones placenteras.
Al hacerlo, abandona la tendencia a la codicia por el contacto y las sensaciones placenteras.
Cuando alguien vive presente y plenamente consciente de esta forma —con cuidado, entusiasmo y dedicación—,
si aparece una sensación dolorosa …
si aparece una sensación neutra,
reconoce:
‘Me ha aparecido una sensación neutra.
Esta sensación es dependiente, no independente.
¿De qué depende?
Pues de este mismo contacto.
(Expandir como en [el discurso anterior] (sn36.7).
Comprende que con la disolución del cuerpo, al consumirse la vida, todo lo que experimenta sin complacerse se apaciguará.
Es como una lámpara que para quemar depende de la mecha y del aceite:
al consumirse la mecha y el aceite, sin combustible, se apagará.
De la misma forma, al experimentar la sensación de que el cuerpo y la vida llegan a su fin, el mendicante reconoce que está experimentando la sensación del cuerpo y la vida llegando a su fin.
Comprende que con la disolución del cuerpo, al consumirse la vida, todo lo que experimenta sin complacerse se apaciguará.”
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