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Traducciones [55]

Discurso sobre la amabilidad


Una persona versada en el bien,
que ha entendido el camino de la serenidad,
ha de ser hábil y honesta,
de buen trato, apacible y sin orgullo,

contenta, fácil de complacer,
poco atareada, de costumbres sencillas
y de sentidos calmados,
ha de ser modesta, juiciosa
y no ansiar seguidores.

No ha de hacer la más mínima cosa
que la gente sabia pueda reprocharle.
"Que todo el mundo tenga paz y felicidad,
que todo el mundo sea feliz.

Que todos los seres vivos, sin excepción,
sean débiles o fuertes,
altos o bajitos,
grandes, medianos o pequeños,

vistos o no vistos,
vivan lejos o bien cerca,
nacidos o todavía por venir,
que sean felices todos ellos.

Que nadie, en lugar alguno,
engañe o menosprecie a otra persona,
ni le desee el sufirmiento
debido a la ira o al rechazo."

Así como una madre protegería con su vida
a su hijo único,
cultiva hacia todos los demás
un corazón ilimitado.

Cultiva un corazón amable
con el mundo entero, sin límites,
de arriba a abajo y de una punta a otra,
libre de trabas y de enemistad.

De pie, sentado, tumbada o caminando,
siempre, mientras estés despierto,
ten esta idea bien presente.
Esto sí es vivir como los dioses.

La persona que no se agarra a ideologías,
que es virtuosa, ha perfeccionado su comprensión
y educado la codicia sensorial,
sin duda nunca volverá a gestarse.

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